4.8.15

"- Basta, Alfonso, creo que todo lo que usted me dice: nuestras dos almas han celebrado su eterna unión;
 pero no me abandonaré a las expansiones de este amor hasta recibir la prueba que le he exigido.
- Exígela, Clara mía; pídeme hasta la vida!
- ¿Sería usted capaz de morir por mí?
- ¡Ahora mismo! Aquí mismo, ¡a tus pies!
- ¿De veras?
- ¡Lo juro!
Clara se levantó con solemnidad; se dirigió a la puerta, echó el pestillo, y volviéndose a sentar, clavó sus hermosos y penetrantes ojos en los de Alfonso, que la miraba con ansiedad y sin saber qué pensar.
- ¿Estás resuelto a todo, Alfonso?
- ¡A todo!
- Pues bien: ¡necesito que mueras!"

"La media naranja", José Alcalá Galiano

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